Dic 21 2009

LFD (Looking for Dungeon!)

Adoro el nuevo sistema de LFG. Me parece una idea cojonuda y que funciona espectacularmente bien si eres tanque. Durante la grabación del podcast surgió el tema y he de decir que opiné basándome en lo que otros habían vivido. Por así decirlo, tomé la medida de lo que mis amigos y compañeros de guild habían experimentado para aventurar qué me esperaba encontrar. Mis contertulios bien saben que recelaba un poquito de si era la panacea.

En realidad, sigo recelando, pero tras haberla probado con la paladina durante una semana, Silverguard ha sacado 334 chapas y ha completado todo el contenido en heroicas de WotLK a base de aleatorias, sorprendiéndome el sistema muy gratamente.

Ser tanque y usar esta nueva herramienta de búsqueda de grupo es, sencilla y llanamente, el mejor modo de equiparte y farmear. Sin haber tenido especial suerte en los drops, he pasado de los 18-20k de vida con los que uno sale con poco más que el set de herrería y algunas cosas de misión, a una bañera de vida de 32k. Evidentemente, la mitigación y el hit/pericia han ido aumentando en consonancia y me he ido haciendo un tanque más o menos de verdad.

Constato que el umbral de efectividad de los parámetros de aleatoriedad es un poco extraño. Es decir: se supone que selecciona aleatoriamente una mazmorra que, según la calidad de los items de tu inventario, puedas acometer. Así no farmeas instancias cutres, pero tampoco te chupas un chuzo infumable.

Pues vale. Funciona tan bien que después de una tarde de Nexos, CoT4 y Gundraks me pusieron en cola para tanquear Forge of Souls (Forja de Almas). Con 26k de vida, dos cojones y un palito. A lo maño. Todo sea porque debe ser cierto que el sistema este funciona bien. Y oigan, a mí, si Blizzard me dice que puedo, pues puedo.

Y joder, si pude. Hasta Halls of Reflection (Cámaras de Reflexión). Gracias a Fatiga, Quetedigo (bendito sea el chopito que se ganó el cielo), Banquito y un DK la mar de majo cuyo nombre no recuerdo.

Sin embargo, voy a confesar una cosa. Me he portado un poquito mal.

No he ninjeado, dejando de optar por cosas que me mejoraban para la spec de retri o de sanación, porque teniendo encantador en el grupo me parecía lícito sortear los materiales.
No he insultado a nadie, y he pedido perdón en los cuatro wipes que he tenido por írseme la olla y olvidar cómo pulear (soy manco y de Los Errantes. Lo peor, ya ven*).
No he votado por expulsar a una sola persona que cayera en el offline a la primera de cambio, sino pasado un ratito, por eso de que uno es consciente de que a más de un sanador se le debe haber puesto el culo más estrecho que el núcleo de un agujero negro al ver mi bañerita de vida.

Nada de eso.

Mi pecado es haber sido una máquina de encadenar pulls con mi veintipocos mil de vida, mi avoidance de mierda y mi ansia de poner al límite al personal. Salvo esperar a mi healer y sólo si fuera muy ahogado de equipo (¡hola gente que recién llega a ochenta!) parto de la base que tener 30% de maná ante un pull es tener maná de sobras. Así que, en resumidas cuentas, sólo me paraba si había caído alguien y para evitar que fuera el healer quien se gastara el maná, lo levantaba yo.

Y he dejado morir a DPS después del primer taunt. O más divertido, sobre todo si son melés, burbujita (aka Mano de Protección) y a correr. Pero ¿qué quieren que les diga? Si quieren descargar su ira, maná, foco o poder rúnico contra un grupo cuando yo ni siquiera he dejado una triste Consagración, les dejo que tanqueen ellos. Y mientras observan su vida bajar a la velocidad de un colddown global, planto la consagración que debían haber esperado, activo el Escudo Sagrado, quizá le tiro a uno la Sentencia de Sabiduría y… bueno, ya volverán los bichos a por mí. Que hubieran aprendido a asistir, o a esperar tres segundos los jodidos DPS, digo yo.

Aún impío con el personal y apenas habiendo hablado, la enorme mayoría de los runs fueron suaves como la seda…

…Para lo bien que puede ir un run con la clase de gente que mucha otra consideraría “gente normal”, claro. Porque soy consciente de que no serán la clase de runs que una guild puntera haría, con gente llegando a los 9k de DPS en Forja de Almas o CoT4 entre cuatro repartidores de hostias y un seudotanque, sino personas recién subidas, muchísimos alters como el mío, etc. O sea, que la media de los DPS que he encontrado creo que está en aproximadamente unos 1800.

El caso es que odio hacer heroicas porque me aburren.

Creo que es una especie de trauma que arrastro con Burroughs desde que en TBC no me quedó más alternativa que equiparme de chapas si quería poder aportar un personaje un poco decente para terminar el contenido de Tier5 y empezar el de Tier6. Incluso cuando volví a jugar con la chamana en WotLK, me equipé sólo con las chapas que conseguía de las raids a Ulduar/ToC y ahora que han salido las chapitas de escarcha… sigo pasando de hacer las heroicas aleatorias diarias.

No sabía por qué y esta semana pasada lo descubrí: no me gusta hacer heroicas porque suele irse lento.

Ya estamos. A la burra se le ha ido la olla y ya está jodiendo la marrana con aires de pr0fesional frustrado.

No. No se me ha ido la olla. A mí me enseñaron así, que es bien distinto.

En Mazrigos y Terenas me enseñaron que un tanque debe estar preparado para aguantar y tirarse CDs cuando sea necesario, o sea, cuando va a recibir mucho daño, con o sin curas y que siempre tenía que usar los primeros pulls como baremo para saber cuánto le costaría en maná a mi sanador en cada grupo que afrontara; como DPS me enseñaron que si tenía que restear, me quedara quieto allá donde había reventado al último pull y si no tenía poti o herramienta para recuperarme, sentara mi culo y me rellenara, que otros DPS podrían ir haciendo mi trabajo, máxime en una mazmorra, que de tirar un pull con dos dps o tirarlo con tres no iba una gran diferencia; como sanador me enseñaron que si mi tanque no podía aguantar un pull sin que yo pudiera consumirme unos dos o tres tics de las agüitas que estilara, o bien el tanque era de papel y, además, no usaba colddowns-alhajas, o bien yo había olvidado mis habilidades de regeneración de maná, mis pociones y por lo tanto yo atrasaba al grupo.

Partiendo de eso, adoro atravesar las instancias lo más rápido que pueda. Y en raid, tres cuartos de lo mismo, con las mecánicas un poco cambiadas.

Pero mucha gente no está acostumbrada a esos ritmos y yo, como DPS o como healer siempre he sufrido de tanques que, para el ritmo al que yo aprendí, eran lentos.

¿Cómo hacer que el ritmo de una mazmorra cambie drásticamente? Lo explicaré en el futuro con dos palabras clave: confianza y decisión.

Pero hasta ese momento… ¡disfruten!

*Sin acritud a Los Errantes ni a los que piensen que es el segundo mayor nido de mierda del mundo.


Nov 9 2009

Mejorando lo presente

Tengo a nivel 72 una de las clases que nunca me habían llamado la atención: una paladina. En realidad, es más una cuestión de una promesa (una de las dos que mencionaba en mi anterior post) que de que me apeteciera subirla por mis propio medios. Pero bueh… uno tiene un lado un poco romántico, en la acepción menos ñoña de la palabra.

Pero a lo que voy. Hace unos días estuve en Utgarde tanqueando con la paladina. Una persona me comentó que había perdido la fe en la hermana de la Senda de la Iluminación Tankística, la Vía de la Sanación, y me ofrecí a ayudarla. Y creo que fallé estrepitosamente.

Llevo tres años tanqueando con el guerrero. Es la clase que más me gusta en ese rol. Cargar contra un pull y observar el brillo de los ojos de unos mobs encabronados al interrumpir su guardia, su charla de camaradas, es lo que uno considera el punto de partida de la salvajada.

El sonido del atronar retumbando por encima de nuestras cabezas, el aturdidor estallido blanco de una ola de choque colmado por el ruido menguante del grito desmoralizador que les merme la intención asesina. Entrar a rajarlos entre devastar y devastar mientras el escudo tiembla y lo sientes mellarse al bloquear el camino de hojas que silban directas a tu carne. El brillo reflejando oscuros conjuros de aquel hechicero que pensó en dedicarse a la magia porque las espadas, las dagas o las hachas no eran lo suyo.

Y cuando las cosas se ponen duras, porque la situación te sobrepasa y la ira sale por cada poro de tu piel, haces acopio de valor, tomas aire para la última carga, erupción de vida con la rabia como combustible. Levantas tu escudo y mantienes el tipo con él, buscando una breve calma chicha que te permita pensar, con una claridad que disipe la roja desesperación, cómo salir del aprieto. E incluso, si las cosas no están tan negras, puedes hacer de tripas corazón y regenerarte para mitigar un poco la somanta de hostias que te cae.

Pero, sobre todo, el jodido spameo incansable que lo hace tan jodidamente divertido y bruto.

Hace unos días aprendí por las malas que la paladina no me gustará tanto para tanquear porque no sientes nada de lo anterior. Y, de paso, frustré a un sanador que apuesto que es de todo menos manco.

¿Por qué? Pues porque, desde mi percepción, es una de las clases con las que la regla de “no es necesario estar del todo preparado para tanquearlo en normal” no vale pasado el umbral del nivel 70.

He trasteado tanqueando con un guerrero furia y un DK talentado como sangre DPS con equipos de tanqueo y he podido hacerlo bastante cómodamente -a menos que la memoria me esté haciendo una mala jugada, lo que es posible-, así que pensé que ésto no iba a ser tan diferente.

Y una mierda.

Con el paladín retri con equipo de tanqueo sentí que era de papel. Entraba a los pulls más o menos confiado, pero no sentía una progresión de daño. Incluso habiendo sido DK, una clase inestable y que gusta de los picos, había percibido un ritmo que me permitía estar alerta de cuándo debía cubrirme las espaldas o cuánto estaba violando mis capacidades. Sin embargo, al enfundarme las placas, la espada y el escudo de la guiada por la Luz, sentía que me podrían quebrar en cualquier momento. Sencilla y llanamente: temía.

Cuando un tanque tiembla, con él lo hacen los cimientos del grupo. Se preocupa demasiado por alguna de sus vertientes (mitigación, aggro, supervivencia) o por todas la a vez y deja de ser plenamente consciente de su posición en el mundo. No sabe por dónde se la van a jugar e intenta cubrir los frentes como buenamente puede y es entonces cuando la gente le revienta el aggro, cuando deja de bloquear o usar habilidades de mitigación, cuando no ayuda con pociones, piedras, aturdimientos… Por no mencionar lo que Mortarion, sabiamente, expresó en Los inicios de un tanque.

Hicimos Utgarde Keep en cuestión de tres cuartos de hora, y aún así terminamos todos en el suelo como tres o cuatro veces. Suficiente como para que uno se quede bastante escarmentado por haberse pasado de listo, evidentemente.

El problema estaba en pasarme de listo llevando a una persona que quería probarse curando. Y yo, que bien sabéis que llevo una chamana restauración que gusta de no dejar morir a la gente, sé que la sensación de impotencia de intentar levantar a un tanque que tirita, sin éxito, es demoledora.

Si hubiera ido con otra gente me habría importado un cojón de pato. Les habría contratado para que sufrieran y me hicieran sufrir, lo resaltaría en las cláusulas con negritas y nada de letra pequeña. Pero hundir la moral del inocente que viene tocado, por una cabezonería mía, me parece un sucio castigo irresponsable.

Lo bueno de todo esto (no creáis que uno no cuenta con los errores) es que pasas por eso una vez y no más. Revisas el registro de combate para saber en qué la has jodido, te compras la especialización dual y vuelves a intentarlo. Es lo que hay: o le echas humor al asunto, te ríes de lo estúpido que has sido por subestimar lo que conocías y te arremangas para arreglarlo, o te pudres del asco.

Como al final todo es cuestión de testarudez y querer aprender para poder pasarlo mejor, nos dimos un repaso de arriba a abajo, nos preparamos bien y barrimos Karazhan antes de volver a pasear por ahí.

Y entre vosotros y yo, sabemos bien que los grupos de pickup para raids antiguas son siempre una risa, con algún ochenta suelto y todo lo que queráis. Pero ser curado por alguien que, a pesar del batacazo en un momento delicado, gusta de mejorar y tanquearle hasta que seas capaz de aguantar los DPS que te echen, son la clase de cosas que hacen que uno adore recorrer el mundo por La Senda de la Iluminación Tankística dándole la mano a la Vía de la Sanación.

Cuando un tanque y un sanador pelean por complementarse y mejorar, la estabilidad del grupo aumenta tantísimo que la cantidad DPS que pueden hacer que todo termine como el rosario de la Aurora roza el cero absoluto.

Es lo que tiene ir a dar con la pareja perfecta.

PS: Aunque el propósito inicial no lo era, Mortarion y Modgur pueden tomarse la parte final de este post como una particular felicitación =P